Al trapo

Tirado en la calle, intentando levantarme para saber que sucede en un nuevo día. Pasar de soslayo las horas, como si no quisiera decirme nada. Todo desolado. Como un cazador cazado, rehuyendo a cada paso de mi pasado. Me muevo muy malamente, agobiado por mi propio cuerpo. Me persiguen mis propios actos, que apenas recuerdo. Todo parece haber sucedido en un pasado bastante lejano que no me deja respirar. Hallo llanto en cada esquina, que parece he sido yo mismo el que lo ha provocado. Termino por encajar los golpes en seco, dejando que se me vuelque la cabeza para el próximo k.o.

Debería haber aprendido a discernir entre las batallas en las que me podía comprometer, y aquellas en las que me suturarían medio cuerpo, pero entro al trapo en todas. Hay quienes rezan a un Padre o a un señor en el alto cielo, y a mi no me queda otra que me arrastre por el suelo por si soy capaz de encontrar algo de dignidad. No tengo muy seguro que el día de mañana vaya a ser el día siguiente. A cada minuto que pasa puedo sentir en los puños como se me van cercando los golpes dados. Los que me dan los llevo en el alma

No hago mucho caso a lo que pasa fuera de mi cabeza, ni siquiera a las voces que oigo con demasiada claridad y que me inundan hasta que me vuelvan a dar el próximo puñetazo. Me rompo por dentro. Alguien debería de llevar la cuenta de los rounds que llevo enlazados, pero es imposible, nunca dejo de tener entre ceja y ceja a algún capullo que esta en contra de mi cáliz. Aquel que me purifica. Entre preguntas y respuestas me vuelvo a perder, ya nadie quiere saber la verdad, tan solo aquello que allane su camino. El mio siempre se encuentra lleno de impedimentos y de improperios que voy resolviendo con la misma mala suerte.

Creo que ya he llegado al final cuando me encuentro en un abismo y entonces me lleva la corriente un poquito más allá. Todo puede ser verdadero o falso dependiendo con que ojo lo mires. En mi caso lo único que veo es una gran escala de grises que hacen que me vaya cortando con las aristas todo el camino. Nada es de verdad y sin embargo hay quien se molesta en demostrarlo. Siempre a última hora y con los trastos en la cabeza. Resolver no va a ser mi fuerte. La solemnidad con la que hablan los jueces, y que soy incapaz de cumplir. Cada mañana un nuevo juego y una nueva leyenda que desmentir. Ahora vivo atrapado en ti. Desmintiendo que no puedo vivir sin ti. Demostrando que no puedo vivir sin ti. Tu persona. Llevas razón. Una vez más.

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Podría ser una opción

Apareció de la nada, y como todo lo que existe llego para quedarse dentro de mi cabeza, volviéndome loco. Ando de un sitio hacia el otro golpeándome con una pared tras otra. Confundiendo mi forma de escribir con extraños jeroglíficos que luego soy incapaz de descifrar. Tampoco lo que hago tiene mucho sentido. Comienzo y acabo en el mismo segundo. Voy a parar siempre en el peor de los acantilado y no suelo ser capaz de frenar ante de caer despeñado. Rompiéndome en mil pedazos, que es improbable que vuelva a montar con corrección. Siempre ronda el error en mi.

Cambiar la perspectiva podría ser una opción pero me veo saltando de una idea a otra probando multitud de extrapolaciones,que tan solo me llevan a mil quebraderos de cabeza. Ningún sendero se hace en línea recta. Los altibajos suelen ser suficientes para hacernos desistir, y ahora me encuentro en lo más hondo, en un pozo oscuro en el que siquiera puedo oír mi voz. Es el eco de mis pensamientos lo que me atormenta. La muerte dramática pudiera ser la salida fácil, pero tampoco puedo soñar. Pierdo tiempo en cosas banales que terminaran por acercarme la soga al cuello, pero en algo hay que matar el tiempo. Pudiera darse el caso que la última oportunidad mi pillara cantando y ebrio en otro lugar.

Las lucen en las que me sume me ciegan, y me resulta imposible adivinar por donde vienen los tiros, así que me ato la manta a la chaveta y tiro por el camino de en medio, e intento engañar al diablo jurándole que esa no era mi letra. La verdad es que soy capaz de firmar cualquier cosa si en un momento me vuelan los sesos, pero aunque me cueste la vida incapaz de traicionar mis ideales. Tal vez por esos me veo así. Siempre ando con frío y es de transitar las aceras menos caminadas, aquellas en lasque te puedes encontrar con todo aquello que te confunde. Cambia de canción la juke box y yo permanezco bailando la melodía, esa a sido mi manera de esquivar las balas que tenían mi nombre.

Me mintieron en un ascensor y ando de arriba hacia abajo buscando mi lugar, mientra me mentía una mujer que no eras tu. Cuando aprietan las tuercas y toca apretarse el cinturón busco donde escabullirme y sigo mis propias reglas. Sin tener muy en cuenta lo que pueda venir, siempre una reprimenda, siempre detrás de mi. Y puedo oír a un coro gritar mi nombre y mis pecados capitales, que no se terminan, y empiezo a sacudirme la culpa. No creo que pueda entrar en un lugar tan pequeño como su paraíso, en cambio me conformo con conquistar tu corazón que parece no tener ese eco en el que intentan persuadirme con un punzón. En ti me refugio, y eres mi cielo sin condición.

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Todo lo que me viene a la cabeza lo pienso en intermitente, unas veces solo y otras veces en severa soledad. Incapaz de salir de esa rueda. En penumbra. Intentando engañar a las ideas que me persiguen a la vuelta de la esquina. Apenas puedo dormir, me levanto cada una o dos horas empapado en sudor e incapaz de descansar. Creo que algo me esta intentando dar caza desde hace unas semanas. Pudiera ser mi propia sombra con muy mala espina, que no para de atormentarme. Sigo paso a paso una espiral de autodestrucción que solo me lleva hasta lo más bajo de mi persona.

Reflejado en un espejo oscuro. Rezumando lo peor de mi mismo. Vamos avanzando de muy poquito en poco hacia el lado mas hiriente que conozco. Probé la sangre y ahora me adormece su sabor, en una especie de letargo angelical. Me zambullo en las peores pesadillas deleitándome en ellas. Con la ropa sucia y un entorno totalmente infecto me deslizo por el suelo a ver si todavía soy capaz de oler los antiguos pasos que me precedieron, y han ido a dar conmigo aquí. Entre los trenes me desdibujo y dejo que me haga retratos los focos antes de volverme a esconder. Nadie olvida los ojos que les miran anunciándoles la soberana soledad.

El ansia nos gana la guerra y se apodera de todos nuestros nervios. Perdidos en barricadas llenas de barro y sal, donde no crece nada, excepto la pobredumbre y el miedo. Anclados allí hasta el cuello. Anuncios de cosas que nunca tendremos se nos cuelan recordándonos lo que nunca seremos. Nos encomendamos al faro del norte, que parece que se haya fundido. El rey de espadas nos atraviesa por la espalda y nos deja de reírse con nuestro retortijones. Me cuesta hablar de las cosas que nos separan, las que nos unen apenas cubren mi cabeza, ofrezco mi alma como una ofrenda tirada a los pies. Empiezo a quedarme sin nada, y titubeo a cada movimiento. Debería de haber aprendido un par de lecciones, pero me niego a encajar ninguna derrota.

Puede que el mundo se nos acabe, y debamos dejarlo todo así tal y como viene, pero me resisto a pensar. Trozos de cristales que vuelven a cortar mi cara de nuevo, la sangre que me recorre me recuerda que aun estoy vivo. Se me aparecen de nuevo las imágenes de las cartas que enviamos y jamas encontraron respuestas. Todas esas dudas esparcidas por el suelo. Llenas de pisotones. Debo de darte lo que ya no esta en mi. No queda tiempo, se lo trago todo este laberinto opaco, por el que nos movemos. Nos ciega la vista el humo. Y solo queda el silencio. Pareciera que hoy pudiera ser más fácil, por estar más cerca el final. Todo lo que no quisimos ver desde un principio. Herrumbre en los filos. NO me conformo con los desenlaces pactados. Las tablas no son para mi. Te encontrare y sera junto a ti. Ese sera el fin.