Desaparecidos

 

Tomaba el mismo rumbo la conversación y me sentía pequeño. Quería ser como el. Como cuando eramos unos enanos y nos limitabamos a mirar e imitar todo lo que merecía la pena. El siempre fue un poco raro y dejaba que su cuerpo oliera, se negaba a ducharse  y es que ya sabia de sobra los verdaderos códigos de la verdad. Uno solo no debe parecer lo que cree, debe serlo en cuerpo y alma. Y eso nos lleva de vez en cuando por caminos que ni siquiera nosotros terminamos por comprender. Nos movíamos por sitios pequeños y noostros nos acostrumbramos a esas pequeñas fronteras mentales aun más. Hasta llevarnos al punto de la paciencia y el hambre de querer saber siempre un poco más.  

00000jeff-bark-woodpecker-05.jpg

 

Vaciarnos la sangre. Necesidad de salir corriendo y saltarnos todas las vallas posibles. Empezar a entremezclarnos con todas las lenguas posibles, beber de su saliva  como único desatasco a nuestras vidas. Jamas volver a pisar sobre nuestros pasos, pese al riesgo de encontrarnos con una mina y, puede ser que eso fuera lo que nos movía más aprisa. Algún día quise hablar con la persona que no recordase mi nombre, pero no quedo más remedio que lamerla la cara para que  me prestara atención y fuera posible que recordase en algún momento  las sílabas completas de como se dice “volvamos a compartir un café”, un algo caliente, a ser posible nuestros cuerpos.

tumblr_static_tumblr_static_filename_640 (4).jpg

Tus ojos cerrados encima de mi pecho escuchando algo que de vez en cuando se para y me deja en jaque, que no tiene demasiada importancia si no fuera por que me impide volver a verte, saber que no será el próximo día que viene el que tenga lluvias torrenciales. Que no te puedas partir en dos y sin embargo con una palabra tuya a mi me dejes sesgado  por la mitad exacta, con un ojo juzgando y el otro juzgado. En una cárcel en la que los barrotes son un xilófono, con el que deberemos hacer música para escapar de un día a día, de un color que nos aburre. Dolor y hambre que asolan el mundo y solo en un paso nuestro es capaz de ponerse remedio.

11.jpg

 

Tonos verdes de un mar que se agota de traer a casa marineros muertos y quisiera se aquel que se soñaba con ser el nadie se atrevía a surcar y adivinar si había fin o no a un planeta que era tan redondo como infinito. Inventar día tras día un nuevo final, en cada agujero donde encontrar una nueva tribu que se niega a seguir con lo que se escucha en las plazas desde los altillos  y no desde las esquinas. Bises de besos en los soportales, tazas vacías , cuyos finales fueron compartidos, taberneros que se niegan a confesar a quienes sirvieron. Si fueron en vasos de dos en dos. Versos en el suelo, como el derrape de un coche arrepentido que vuelve de un viajo e inicia un sueño. Volvemos a vernos. un nuevo amanecer, una nueva tarde. Venas que nos llevan a Venus.

venus_g (1).jpg

 

Anuncios

Un comentario en “

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s